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Problemas II: Hormigas

8 enero 2010

Si recuerdan en un artículo anterior hablé de un “problema I“, que fueron los trips, bueno ahora narro lo sucedido entre las hormigas y la huerta:

De repente aparecieron. En poco rato comieron casi todo. Eran las incomprendidas hormigas. Seres sociales. Existen desde el Cretáceo. Tienen una organización social muy interesante de estudiar (aunque para mi gusto no de imitar).  Pensé muchas estrategias, consulté de aquí y de allá, probé varias:

extracto de ajo: el efecto que produce es interrumpir la comunicación química que entre ellas mantienen y que necesitan para la organización de su producción; al bloquearles eso no entienden nada, no pueden trabajar y se van. Si bien mermó con su aplicación no desaparecieron. Además y con el mismo fundamento probé menta peperina fermentada o bien limón y algunas otras cosas de olor fuerte, pero nada las corría por completo.

veneno con bolitas de paraíso (el fruto de la “Melia azedarach“): el veneno fue la última opción, ya que jamás he pensado que alguien muera culpa de la huerta, pero viendo que se comían todo pensé que podría asustarlas un poco con este veneno orgánico, que tiene principios activos que se encuentran de varios venenos comerciales, pero al ser natural no tiene efecto residual, se degrada por el sol y el frío, por lo que nadie más muere luego de aplicarlo. De todos modos por culpa mía y por suerte, el veneno no funcionó, ya que para que sirva se deben romper las bolitas de paraíso y dejarlas fermentar, pero yo con mi impaciencia ni rompí ni dejé fermentar. Pero dije que por suerte no funcionó ya que lo que sí fue efectivo fue lo que hice al final (obvio) pero debí hacer al principio:

ABONAR LA TIERRA: Así es, bastante enojado con estos bichos, tomé la pala y coloqué sobre el cantero una buena cantidad de tierra compostada con los desechos orgánicos de nuestra casa, cubrí con pasto seco y regué. A los tres días, no existían las hormigas. Es necesario nutrir a la tierra de microorganismos que produzcan los nutrientes que las plantas necesitan para el buen vivir y para defenderse de sus predadores y otras enfermedades. Con esto descarto el facilismo de echar fertilizantes al suelo, que lo único que hacen es eliminar los microorganismos que lo producen y generar una dependencia absoluta del suelo ya sin vida; además de salinizar la tierra y contaminar las aguas subterraneas. El abono (sobretodo el de lombríz) contiene los microorganismos que producirán todo tipo de nutrientes y oligoelementos con los que las compañeras plantas serán más que felices y saludables.

A su vez en el post denominado “Problema I” narré sobre la importancia de no haber “eliminado” al trip de la huerta sino simplemente intervenir para  no hacerle agradable la estadía hasta que se canse y reduzca su población, para que no llegue a eliminar todas nuestras comidas, como quiso hacer con las lechugas. Y esto es importante, en aquel entonces el trip solo afectó a las lechugas (habíamos dicho que por que era la más débil, etc..), y las hormigas por su parte afectaron todo, menos la lechuga. ¿Por qué discriminaron a la lechuga? Averiguando con una persona muy linda que mucho sabe del asunto (que debo decir su nombre por que lo quiero mucho: Manuel Lagleyze) me comentó que es probable que el trip deje en la lechuga una especie de inhibidor de hongos, que a la hormiga le resultaría fatal para su cultivo (no olvidar que la hormiga no come lo que tala si no que eso es alimento del hongo que cultivan en las profundidades, ¡sí la hormiga es agricultora como el humano!) por lo que no se llevaban esa lechuga para ellas envenenada. En ese momento pensé ¡cómo el trip no atacó a toda la huerta! y es así, ninguna especie puede faltar en la huerta, debe ser un gran ecosistema en el cual convivamos todas con mucha alegría!!

Cuelgo fotos de la aventura. Salud!

solo cabos

solo cabos

acelgas masticadas

acelgas masticadas

trabajo de hormiga

trabajo de hormiga

hormigas comiendo las bolitas de paraíso

hormigas comiendo las bolitas de paraíso

al fondo la lechuga como si nada...

al fondo la lechuga como si nada...

Melia azedarach

Problemas I: Trips

7 julio 2009

22 de mayo de 2009, viernes de otoño en Córdoba Capital, 33 grados centígrados, totalmente fuera de lugar. Sol tajante, día seco, como de pleno enero, como de pleno trip. ¿Trip? Sí, trip.

A estxs compañerxs les encanta el tiempo seco y caluroso, por lo que en muy pocas horas eran una gran mancha negra en las pequeñas lechugas, que pronto se vieron plateadas. Verdaderamente me asusté.

– ¡¿¡Qué hacemos!?!

– Simple: si a ellos les gusta el tiempo seco, tendremos que humedecerles el hábitat.

Regué bastante, y cubrí con papeles de diario para que la humedad no se vaya. Puse unos frascos con agua caliente bajo los diarios. Coloqué pequeños recipientes al ras del suelo para que almacenen agua. Seguí echando agua de manera permanente. La población de trips bajó intensamente en menos de un día, y si bien siguieron ahí, el daño a las plantas pasó a ser imperceptible.

Gran lección: no es necesaria la inexistencia de ciertas “plagas” para el desarrollo de una huerta saludable, de hecho es necesaria la existencias de las mismas y esto lo voy a demostrar en el siguiente artículo.

Por último vale resaltar que el trip solamente se alimentó de las lechugas y en menor medida de las arvejas (o guisantes pa’ los europeos). Esto se debería en principio a que estamos hablando de las especies más domesticadas a lo largo de la historia de la agricultura, por lo que hoy son hortalizas muy deliciosas pero muy indefensas. Las remolachas, las acelgas, los rabanitos, los ajos… ni se enteraron del trip.

Si bien logramos convivir con el trip, puede ser duro en ocaciones, para esos casos se puede usar extracto a base de ajo o trampas caseras.

En fin, un par fotos demostrativas…

Microclima húmedo para el trip.

Microclima húmedo para el trip.

Adelante...

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